miércoles, 21 de abril de 2010

Japón Histórico



La historia de Japón (日本の歴史 ó 日本史, Nihon no rekishi / Nihonshi) es la sucesión de los hechos acontecidos dentro del archipiélago japonés, con la aparición de hechos aislados debido a su naturaleza geográfica como nación insular y también por hechos influenciados, en primer lugar, por el Imperio de China, el cual definió su lenguaje, su escritura y entre otros, su cultura política. Por otro lado, contó también con la influencia occidental, lo que convirtió al país en una nación industrial, logró ejercer una esfera de influencia y una expansión territorial sobre el área del Pacífico, pero que tras la Segunda Guerra Mundial se detuvo, manteniendo un esquema de nación industrial con vínculos a la tradición cultural del país.
La aparición de los primeros habitantes data del paleolítico y, aunque no existe una fecha aproximada, se asegura que ocurrió desde hace 35.000 años atrás. Entre los años 11.000 y 500 a. C. dichos habitantes desarrollaron un tipo de alfarería, llamado «Jōmon», considerado el más antiguo del mundo.Posteriormente apareció una cultura conocida como «Yayoi», que utilizaba herramientas de metal y cultivaba arroz. En ella existían varios cacicazgos, aunque sobresaldría el de Yamato. En siglos posteriores los gobernantes de Yamato afianzaron su posición y comenzaron a expandirse sobre el archipiélago bajo un sistema centralizado, doblegando a las diversas tribus existentes, alegando su descendencia divina. Al mismo tiempo el gobierno central comenzó a asimilar costumbres de Corea y de China. La rápida imposición de tradiciones foráneas, condujo una tensión en la sociedad japonesa y en el año 794 la corte imperial fundó una nueva capital, Heian-kyō (actual Kioto), dando origen a una cultura propia altamente sofisticada proveniente de la aristocracia. No obstante, en las provincias el sistema centralizado fue un fracaso y se inició un proceso de privatización de tierras, dando como consecuencia un colapso de la administración pública y la ruptura del orden público. La aristocracia comenzó a requerir la ayuda de guerreros para la protección de sus propiedades, dando origen a la clase samurái.
Minamoto no Yoritomo asumió en 1192 el liderazgo de Japón, instaurando la figura del shogunato como una institución militar permanente que gobernaría de facto por casi 700 años. El estallido de la Guerra Ōnin en 1467, provocó una cadena de guerras que se extendieron por Japón que culminó hasta 1573, cuando Oda Nobunaga comenzó a unificar el país, pero no pudo terminar la tarea debido a que fue traicionado por uno de sus principales generales. Toyotomi Hideyoshi vengó su muerte y culminó la unificación en 1590. A su muerte, el país volvió a dividirse en dos bandos, quienes apoyaban a su hijo Hideyori y quienes apoyaban a uno de los daimyō principales, Tokugawa Ieyasu. Ambos bandos se enfrentaron durante la batalla de Sekigahara, de la cual Ieyasu salió con la victoria y posteriormente fue nombrado oficialmente como shōgun en 1603, instaurando el shogunato Tokugawa. El período Edo se caracterizó por ser pacífico, además se tomó la decisión de cerrar las fronteras para evitar el contacto con el exterior. El aislamiento terminó en 1853 cuando el Comodoro Matthew Perry obligó a Japón a abrir sus puertas y firmar una serie de tratados con las potencias extranjeras (llamados «Tratados Desiguales»), lo que ocasionó malestar entre algunos samuráis, quienes apoyaron al emperador para que retomara su protagonismo en la política.
El último shōgun Tokugawa renunció en 1868, dando comienzo a la era Meiji, llamada así en honor al emperador reinante que asumió el poder político. Se inició la modernización del país abandonando el sistema feudal y el de los samurái, la capital fue trasladada a Tokio, se inició un fuerte proceso de occidentalización y emergería como el primer país asiático industrializado. Surgió un proceso de expansionismo territorial hacia naciones vecinas, a los que los llevó a enfrentarse militarmente al Imperio Ruso y al Imperio Chino. A la muerte del Emperador Meiji, Japón se había convertido en un estado moderno, industrializado, con un gobierno central y como potencia dentro de Asia, rivalizando a Occidente. Hubo una explosión social debido al crecimiento económico y poblacional y comenzó a ganar terreno el extremismo político y hacia la década de 1930 se aceleró la expansión militar, confrontando con China por segunda vez. Tras el estallido de la guerra en Europa aprovechó la anexión de otras zonas de Asia. El 7 de diciembre de 1941, atacó Pearl Harbor, con lo que este país entró a la Segunda Guerra Mundial como parte de las «Potencias del Eje». A pesar de una serie de victorias iniciales, derrotas frente a los Aliados en batallas como la de Midway cambiaron los papeles en el escenario del Pacífico. Después de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki Japón decidió presentar su rendición incondicional, por lo que estuvo ocupado por fuerzas estadounidenses, las cuales desmantelaron el ejército, liberaron las zonas ocupadas, el poder político del Emperador fue suprimido y el primer ministro sería electo por el parlamento.
En 1952 Japón recuperó su soberanía tras la firma del Tratado de San Francisco y con la ayuda de la comunidad internacional creció económicamente. Políticamente, el Partido Liberal Democrático, de tendencia conservadora, estuvo gobernando de manera casi ininterrumpida durante la posguerra. Con el inicio de la era Heisei, Japón sufrió una recesión económica en la década de 1990 y socialmente se enfrentó a un descenso de la natalidad y al rápido envejecimiento de la población. En los primeros años del siglo XXI, Japón ha comenzado a reformar las prácticas que regían desde la posguerra a la sociedad, el gobierno y la economía, sumado a un cambio político radical en 2009 con la aparición de un gobierno de centro-izquierda.
cosme-san: intruyendo

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